Comunicar en la era de ‘Velaské, io soy guapa?’

¿Puede un museo o institución cultural hablar en entornos digitales como lo hace una marca de moda o de fast food? Ojo tradicionalistas, absteneros a seguir leyendo: ¡sí puede!

La comunicación cultural educa, despierta interés y curiosidad y ha llegado a convertirse en una herramienta más de la transformación social.  Aun así, existen algunos factores que nos pueden cortar las alas de la creatividad y de la capacidad de sorprender a nuestro target, sobre todo en entornos digitales. El conservadurismo de algunos públicos e instituciones, la censura de las redes sociales (¿dónde está el arte clásico si no se muestran pechos y exceso de piel?) e incluso la falta de humor de algunos de los que participan en el proceso comunicativo se convierten en pequeñas trabas que nos encontramos los que trabajamos en este bonito y apasionante sector.

Pero, a pesar de todo ello, hay esperanza. Museos e instituciones culturales se están abriendo al mundo digital y mobile, adaptándose al lenguaje y a las formas de consumo de ahora y aumentando el engagement de su comunidad de seguidores.

Estamos en la era digital en la que el audiovisual es el rey, en la que imperan los directos y las píldoras llenas de storytelling. Es el momento ideal para trasladar las salas de un museo a las redes sociales y abrir nuestra particular galería de arte al mundo. Stickers, emojis, polls, encuestas, playlistsmemes hacen el resto, y a la vez la parte más difícil de todas: enamorar a nuestros followers e incluso captar nuevos públicos.

Como veis, los años dorados de la comunicación cultural en redes solo acaban de empezar. Stay tunned!